Inevitablemente contemporáneo
De lo espiritual en el (video) arte

La cámara es la encarnación de un ojo siempre abierto. Puede enseñarnos a ver con mayor profundidad, cuestión esencial en todas las prácticas espirituales. Para mi mente, la tecnología es, en definitiva, una fuerza espiritual y una parte de nuestro ser interior.

Bill Viola

Resulta altamente probable que todo aquel que haya tenido oportunidad de tomar contacto al menos con una obra de Bill Viola la recuerde de por vida. Quizás, si no es un avezado frecuentador de exposiciones, olvide el nombre del artista o el museo donde esa pieza fue exhibida. Pero lo que no logrará olvidar es la sensación –o más bien la experiencia– de haber recobrado algo de la sabiduría interior que perdió cuando, progresivamente, fue adquiriendo raciocinio y sensatez. Porque cuando uno se sumerge en el magma de imágenes y sonidos que articulan las obras de Viola, es asaltado por una suerte de epifanía de autoconocimiento –intuitivo, prelógico– y transportado hacia un estado de profunda introspección que, si bien es singular y sumamente personal, a la vez es común a todos los individuos.

Los videos de Bill Viola no narran acontecimientos puntuales ni guardan una relación particular con la historia o la política. Los temas que aborda en su obra pueden partir de experiencias personales, como la muerte de la madre o el nacimiento de un hijo, pero Viola no se detiene en la descripción de ninguna anécdota inmediata, sino que bucea en las complejidades de la percepción humana y pone el foco en aquellos extraños y esporádicos momentos en los que un individuo experimenta una profunda transformación y sabe, con implacable certeza, que ya nada volverá a ser igual, que ha sido iluminado por una completa revelación de sentido.

La experiencia de inmersión corporal, visual y auditiva que proponen sus video- instalaciones resulta crucial para lograr que el espectador transite por una intensa vivencia subjetiva. Y por más que sus obras habiliten un abordaje simple y claro, abierto a un amplio espectro de público, son construidas en base a intrincados dispositivos de elaboración tecnológica.

Un aspecto, quizás paradójico, que hace que la obra de Viola se destaque entre el abanico de propuestas artísticas que utilizan tecnología de avanzada como materia prima, es el carácter místico y ritual de su poética; una condición que torna su obra sumamente original dentro del espectro del arte contemporáneo, pero no por aportar otra nueva novedad, sino por tender al origen mismo. Porque si en el arte anida lo inefable, aquello que solo pudo ser expresado de esa y no de otra manera, las obras de Bill Viola proponen una experiencia estética que trasciende la mera fruición o el deleite, para erigirse en algo parecido a una epifanía pagana.

Florencia Battiti

Curadora – Parque de la Memoria